Una cartera vencida es dinero que ya debería estar en caja y no está. Antes de contratar más gente para “llamar a todos”, conviene ver si el archivo sirve. Sin cédula, saldo y un teléfono reciente, el marcador solo produce ocupados e ilocalizables. Ese filtro es el primer ahorro.
Ordene la base en una tarde
Saque duplicados, unifique el saldo vigente y marque las cuentas con convenio activo para no volver a ofrecerles un descuento distinto. Separe a quien pidió no ser contactado. Lo que quede se parte por días de mora, como explicamos en la nota de morosidad. Ese archivo, y no la hoja maestra de los últimos cinco años, es el que entra al discador.
Defina la política antes del guion
El agente no debería inventar una quita en la llamada. Quien encarga la gestión escribe qué descuento existe, hasta qué plazo se puede diferir y qué cuentas no se tocan porque ya están en abogado. Con eso el guion telefónico cabe en una pantalla y la supervisión puede escuchar si se cumplió.
La promesa se anota con fecha y valor. Al día siguiente esa fecha es una tarea, no un recuerdo. Si el pago no aparece en la conciliación del acreedor, la cuenta regresa a la cola. Sin ese cierre, las “promesas” inflan el reporte y la caja no se mueve.
Cuándo dejar de llamar y documentar
Después de los intentos pactados, seguir marcando el mismo número solo genera reclamos. Las cuentas sin contacto útil o con negativa firme pasan a cobranza prejudicial o se devuelven. Ambas salidas son válidas. Lo que no sirve es dejarlas en un limbo de “en gestión” durante meses.
Call Solutions Service arma ese ciclo en Quito: diagnóstico de una muestra, campaña y reporte de contactos, promesas y recuperación. El porcentaje depende de su cartera; no se publica una tasa genérica porque no serviría para decidir. Escriba a clandeta@cssecuador.com con el tramo de mora y el número aproximado de cuentas.